viernes, 2 de diciembre de 2016

La fundación de la escuela alejandrina


La cristianización de Egipto inició con la misión del judío Marcos, el evangelista. Según la tradición de las Iglesias Coptas y Ortodoxas de Alejandría, Marcos llegó a Egipto el 49 d.C. y empezó a predicar la Buena Nueva. Marcos bautizó a Aniano, quien fue luego el segundo obispo de Alejandría. Aún siendo obispo de Alejandría, Marcos se ausentó por un período de dos años durante los cuales viajó a Cirenaica, en la ciudad de Ptolemaida, y después a Roma y a Aquilea. A su regreso a Egipto, Marcos encontró que la comunidad de los cristianos se había desarrollado y que había sido construida una Iglesia en la localidad de Bucolia, en el puerto de Alejandría.
Según San Jerónimo, Marcos fue también el fundador de la escuela catequística de Alejandría, cuyo primer decano fue Justo (1).
Durante el primer siglo, Alejandría era una ciudad cosmopolita donde convivían diferentes pueblos y varias creencias religiosas. Había egipcios, griegos, romanos, etíopes y la lengua más hablada era el griego.
Desde la fundación de la ciudad portuaria, por obra de Alejandro el Grande, se habían desarrollado varias corrientes culturales: la oriental, heredera de las tradiciones babilónicas, persas e indias (védicas); la egipcia, heredera de las antiguas religiones de los faraones, al interior de la cual se adoraban todavía a Horus, Isis y Osiris; y la griega, con los dioses del panteón olímpico.
En Alejandría, sin embargo, había también judíos que adoraban a YHWH, y desde el segundo siglo a.C. había habido cierto intercambio cultural entre la cultura judía y la griega, ya que el Tanaj había sido traducido al griego, o bien, los libros que ahora conforman el Antiguo Testamento (la Biblia de los setenta).
Uno de los sabios judíos más famosos de la Alejandría del siglo I fue Filón, que reconocía al demiurgo o Logos de Platón como el Dios de la tradición judía.
Según una tradición copta, Marcos fue martirizado en el 68 d.C. cuando paganos, adoradores del dios egipcio Serapis, lo ataron a la cola de un caballo y lo hicieron arrastrarse por la ciudad hasta que murió (2).
El segundo obispo de Alejandría fue Aniano, del 68 d.C. hasta el 83 d.C., fecha de su muerte.
Justo de Alejandría fue el decano de la escuela alejandrina hasta 118 d.C., cuando fue elegido obispo. Los sucesivos decanos de la escuela fueron Eumenes de Alejandría (118-129 d.C.) y Marcos II de Alejandría (129-152 d.C.).
A partir del siglo II se sintió la necesidad de defender la fe cristiana contra posibles ataques externos. Fue esta la razón de que la escuela alejandrina se desarrollara y floreciera, justo en la ciudad donde estaba más difundido el gnosticismo, una tendencia opuesta al Cristianismo apostólico.
La visión gnóstica no fue una fe original, sino una adaptación de conceptos gnósticos aplicados al Cristianismo, en fuerte contraposición al Antiguo Testamento. Los gnósticos, viendo solo la negatividad del mundo terreno, o sea el mal, el dolor y el sufrimiento, se las atribuyeron a YHWH, al que identificaban con el demiurgo malo.
A Jesucristo, en cambio, no podían repudiarlo, porque fue un personaje histórico y muchos estaban dispuestos a morir por él. Por tanto, efectuaron un sincretismo, adaptándolo a su creencia.
El “Jesús gnóstico” que resultó, por consiguiente, ya no era el descrito por los Apóstoles, que fueron los que vivieron con el Salvador, sino el inventado e idealizado por los gnósticos. Aquel “Jesús gnóstico” no había sufrido en la cruz, ya que su naturaleza meramente divina le impedía sufrir y, por tanto, tampoco la Resurrección tenía sentido, era una alegoría. La importancia de la venida de Jesús era solamente su acción de “puente” que podría llevar al hombre a la verdadera gnosis, o sea, a Dios. Resultó un Jesús completamente falseado y no correspondiente a los textos neotestamentarios.
Los dos filósofos más conocidos que divulgaban la fe gnóstica en Alejandría eran Basílides y Valentino, ambos activos en el segundo siglo.
Las cuatro características de la escuela alejandrina fueron: el contenido metafísico en la predicación de la fe, la influencia platónica, la dirección conceptualmente idealista y el método de interpretación alegórico de varios pasajes de las Sagradas Escrituras.
Uno de los decanos más importantes de la escuela alejandrina fue Panteno, quien dirigió la escuela a partir del 181 d.C.
Según Eusebio de Cesarea, Panteno viajó como misionario hasta la India. Veamos el pasaje correspondiente, extraído de su obra “Historia eclesiástica”, (5, 10):

1.  Un hombre celebérrimo por su cultura, llamado Panteno, dirigía entonces la escuela de los fieles de aquella ciudad, dado que por vieja costumbre existía entre ellos una escuela de doctrina sagrada: esta se ha conservado hasta nosotros, y hemos sabido que está en manos de hombres hábiles con la palabra y con el estudio de las cosas divinas. Se narra que el mencionado Panteno se distinguió entre los más brillantes de aquel tiempo, ya que provenía de la escuela filosófica de los denominados Estoicos.
2.  Se dice entonces que mostró tal ardor en su fervorosísima disposición para la palabra divina, que se le designó heraldo del Evangelio de Cristo en las naciones de Oriente, llegando hasta la India. Había, de hecho, había todavía en aquellos tiempos, numerosos evangelistas de la palabra que se preocupaban de llevar fervor divino imitando a los apóstoles para engrandecer y edificar la palabra divina.
3.  También Panteno fue uno de ellos, y se dice que se fue entre los Indios, donde encontró, como narra la tradición, entre algunos del lugar que habían aprendido a conocer a Cristo, que el Evangelio según Mateo había precedido su venida: entre ellos, en efecto, había predicado Bartolomé, uno de los apóstoles, que había dejado a los Indios la obra de Mateo en la escritura de los Judíos, y esa se había conservado hasta la época en cuestión.
4.   Panteno, en todo caso, después de numerosas empresas, dirigió al fin la escuela de Alejandría, comentando a viva voz y con los textos los tesoros de los dogmas divinos.

Esta cita indica que posiblemente Panteno recorrió los senderos del Apóstol Bartolomé y encontró una copia del Evangelio de Mateo escrita tal vez en arameo. En el camino de regreso a Occidente, Panteno se detuvo por algunos años en la ciudad de Edesa y fue ordenado cura por el obispo de Antioquía, Serapión. Panteno, junto a Serapión, participó activamente en la confutación de las tesis gnósticas de Bardaisan, quien en aquel tiempo se había establecido en la corte de Agbar IX, rey de Osroena. Panteno volvió a Alejandría en el 200 d.C., fecha de su muerte.
Durante la ausencia de Panteno, la dirección de la escuela alejandrina fue asumida por el ateniense Clemente (Atenas, 150 – Cesarea de Capadocia, 215).
Para Clemente, entre la filosofía griega y las Sagradas Escrituras existe una relación armoniosa querida por Dios. El Creador dio la Ley a los judíos y la filosofía a los griegos. Ambas vienen de Dios y ambas conducen a Cristo.
Tanto el pensamiento de Clemente de Alejandría como el de sus predecesores (como Justino, Atenágoras, Teófilo de Antioquía) y de sus sucesores (Orígenes, Alejandro de Jerusalén) estuvieron caracterizados por el reconocimiento del valor del pensamiento de Platón, el primer filósofo que admitió la existencia de un plano metafísico, no con la fe, sino con la razón. En los filósofos cristianos alejandrinos, sin embargo, está el reconocimiento de la superioridad del Cristianismo sobre la filosofía griega, porque la Verdad, que los griegos habían solo rozado con la descripción del Logos, con el Cristianismo se reveló en toda su plenitud.
Desde este punto de vista no se puede hablar de helenización del Cristianismo, sino de cristianización del mundo helénico. Para ellos, Jesucristo es la Verdad última y vino para completar no solo la ley judía, sino también la filosofía griega, ya que se reveló a sí mismo a nosotros, el Logos que se hizo carne. El Cristianismo, por tanto, además de ser la única verdadera religión, es para ellos la única verdadera filosofía divina.
Sabemos que el Cristianismo apostólico se basaba en el arrepentimiento de los propios pecados y en la fe en Jesucristo para obtener la salvación, mientras que el gnosticismo estaba centrado en el conocimiento, o gnosis, para alcanzar la unión con Dios.
Clemente de Alejandría indica una tercera vía, ya que para él la fe y el conocimiento están íntimamente relacionados. La fe para Clemente es el fundamento de la gnosis. Para él, cada creyente puede ser gnóstico, pero el gnóstico eclesiástico es el perfecto cristiano.
La primera obra de Clemente fue el Protréptico (del griego “exhortación”, escrito posiblemente entre el 180 d.C. y el 200 d.C.). Era una exhortación a la conversión al Cristianismo dirigida a los paganos y, sobretodo, a los cultos de los griegos.
Su segunda obra fue el Pedagogo, donde se le enseña al cristiano la disciplina y una vida de rectitud.
La tercera obra de Clemente de Alejandría es denominada Stromateis (Mosaico), porque analiza muchos argumentos con el fin de reconocer la justa vida cristiana a través de la fe y el conocimiento que, según él, llevarían a la verdadera gnosis.
En práctica, las tres obras están unidas por un delgado hilo. Es como si fuera Jesucristo mismo, quien primero exhorta a emprender el camino de la conversión, luego enseña el camino correcto a recorrer y, por último, como un maestro enseña la vía a recorrer a través de la fe, por el verdadero conocimiento.
Clemente escribió también otras obras, entre las cuales se recuerdan las Disposiciones, que fueron comentarios a la Biblia, y algunos textos no canónicos, como la epístola de Bernabé y el Apocalipsis de Pedro.
En el 202, el emperador Septimio Severo ordenó la persecución de los cristianos en la parte oriental del imperio y en Egipto. Clemente de Alejandría fue entonces obligado a abandonar Egipto y la dirección de la escuela pasó a Orígenes Adamancio.
Clemente se dirigió a Cesarea de Capadocia, en la actual Turquía central, donde se dedicó a la Iglesia local, ya que el obispo Alejandro había sido encarcelado. Murió en Cesarea de Capadocia pocos años después, probablemente en el 215 d.C.
Durante aquellos años, la escuela alejandrina estaba dirigida por Orígenes Adamancio (Alejandría, 185 d.C. – Tiro, 254 d.C.), uno de los principales filósofos del Cristianismo antiguo.
En el tercer siglo, la convicción de que la Verdad había sido revelada al mismo tiempo a los judíos con la Biblia y a los griegos con la filosofía, y la creencia de que esta se había encarnado en la persona de Jesucristo, se enfrentaron con el pensamiento de los filósofos neoplatónicos, entre los cuales se recuerdan Amonio Saccas, Plotino y Porfirio.

YURI LEVERATO
Copyright 2016

Traducción de Julia Escobar Villegas
julia.escobar.villegas@gmail.com

Notas:
 (1)-http://www.copticchurch.net/topics/patrology/schoolofalex/I-Intro/chapter1.html
(2)- http://www.copticchurch.net/topics/synexarion/mark.html

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