miércoles, 28 de septiembre de 2016

Confutación de la religión islámica

La palabra “islam” significa “sumisión” y se refiere a la sumisión a Dios. El nombre “musulmán” viene de la misma raíz y significa “aquel que se somete”. La historia de su origen y expansión está interconectada con las guerras de conquista que algunos grupos de musulmanes llevaron a cabo a partir del séptimo siglo d.C. El fundador del Islam fue Mahoma, quien nació en la Meca en el 570 d.C.
La tradición de los árabes se remontaba a los tiempos de Abraham y a la promesa que Dios había hecho a su hijo Ismael (Génesis 17, 20). Según los árabes, el ángel de Dios habló a Agar en la Meca cuando Agar estaba huyendo de Sarai (Génesis 16). También según la visión árabe, la profecía tuvo su cumplimiento en el multiplicarse de las tribus de los descendientes de Ismael, el hijo de Abraham y Agar. Los árabes creían que Ismael, y no Isaac, era el hijo que Abraham estaba por sacrificar en el monte Moriah cuando Dios intervino. Pero la Biblia es clara y en el capítulo 22 del Génesis se describe claramente que Abraham estaba por sacrificar a Isaac y no a Ismael, cuando luego Dios intervino e interrumpió el sacrificio. Está claro, además, como se deduce de la Biblia, que la persona con la cual Dios hizo una alianza perenne fue Isaac, y no Ismael. Veamos el pasaje bíblico correspondiente, Génesis (17, 19-22):

Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él. 
Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación.
Mas yo estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene. Y acabó de hablar con él, y subió Dios de estar con Abraham.

Según la tradición árabe, Abraham e Ismael edificaron la Kaaba en el desierto en el lugar donde sucesivamente se construyó la ciudad de la Meca. Además, la tradición indicaba que en un lado de la Kaaba estaba la piedra negra (probablemente un meteorito), que el ángel Gabriel habría traído del cielo.
La historia misma confuta esta tesis, ya que, ante todo, como vimos en la Biblia, el hijo de Abraham con el cual Dios hizo el pacto era Isaac, y no Ismael. Además, Abraham no viajó nunca a la península arábiga, sino que viajó desde Ur a Harrán (ciudad de la Mesopotamia septentrional, hoy situada en Turquía) para luego desplazarse definitivamente a la tierra de Canaán (actual Israel). La Kaaba, además, era una construcción preislámica (1), y está comprobado que allí se adoraban ídolos paganos como la divinidad masculina Hubal (2). Alrededor del séptimo siglo d.C., por tanto, los árabes, aun reconociendo su descendencia de Abraham, se habían alejado de la fe de Abraham en un solo Dios, YO SOY – YHWH, y habían empezado a adorar a una multitud de ídolos y dioses. Obviamente, en la península arábiga había también cristianos apostólicos, cristianos nestorianos y judíos ortodoxos.
Alrededor del 610 d.C., Mahoma afirmó que el ángel Gabriel se le había aparecido en un sueño y le había dicho que él debería predicar lo que Alá (término usado por los árabes para referirse a Dios) le habría dicho. Mahoma empezó entonces a predicar lo que para él era el mensaje divino. No escribió nada, pero luego de su muerte otras personas recopilaron sus palabras en el libro del Corán.
Muchas personas en la Meca repudiaban el mensaje de Mahoma y en poco tiempo su vida estuvo en peligro. Algunos de sus secuaces escaparon a Etiopía. Mahoma y su amigo Abu Bakr se desplazaron a Medina, ciudad de la cual escaparon el 20 de junio del 622 d.C. Esta fecha es recordada como la fundación de la religión islámica (la llamada hégira). En la ciudad de Medina, en todo caso, la doctrina de Mahoma influenció a muchas personas y, por tanto, indujo a sus secuaces a una “guerra santa” (yihad) para someter a todas las personas a la fe en Alá. Cuatro años después, en el 624 d.C., los musulmanes, guiados por Mahoma, combatieron contra las fuerzas de la Meca en la batalla de Badr. Pero fue en el 630 d.C. cuando Mahoma, frente a un ejército de aproximadamente diez mil soldados, lideró las fuerzas musulmanas hacia la conquista de la Meca. Luego de la victoria de las fuerzas musulmanas, la religión islámica se difundió en la península arábiga. Mahoma depuró la Kaaba de los ídolos e hizo de ella un santuario islámico.
También aquí se notan fuertes diferencias entre la difusión inicial del Cristianismo y la difusión del Islam. El Cristianismo no se impuso con la fuerza, ya que los primeros cristianos eran combatidos por el poder; eran, de hecho, perseguidos y asesinados por el poder romano. El Islam, en cambio, se impuso con la fuerza y, desde la conquista de la Meca, el Islam mismo se identificó con el poder político y militar dominante, primero en Arabia y luego en gran parte del Medio Oriente.
Mahoma estableció los cinco pilares del islam, requisitos para cualquier musulmán: el credo, la oración, la limosna, el ayuno (ramadán) y el peregrinaje (hajj). Inicialmente, Mahoma trataba con respeto a los cristianos y judíos, pero viendo que estos se negaban a aceptar sus tesis, su actitud hacia ellos cambió. Se empezó a observar el viernes como día sagrado, y no el sábado, como era según la tradición bíblica; además, se impuso que en la oración el fiel tenía que dirigirse a la Meca, y no hacia Jerusalén.
Cuando Mahoma murió en el 632 d.C., Abu Bakr fue nombrado su sucesor. Inicialmente se le ordenó recopilar las palabras de Mahoma y ordenarlas en un libro, el Corán. El sucesor de Abu Bakr fue un joven militar de nombre Omar, quien lideró la conquista armada de algunos países vecinos como Palestina, Siria, Persia y parte de Egipto.
Analicemos ahora la doctrina del Islam desde un punto de vista teológico. Primero que todo, la creencia islámica se refiere a un solo Dios, omnipotente. Para los musulmanes, Dios es el Dios de la Biblia, y es también el Dios que inspiró a los profetas del Antiguo Testamento. En el Corán está escrito expresamente que la Biblia (se refiere a la Torá y a los Evangelios, denominados Ingil) es la palabra de Dios. Veamos algunos pasajes correspondientes:

Sura (5, 46):

E hicimos que tras ellos, siguiendo sus huellas, viniera Isa, hijo de Maryam, confirmando aquello que ya estaba en la Torá. Y le dimos el Inyil en el que había guía, luz y una confirmación de lo que ya estaba en la Torá, así como guía y amonestación para los temerosos.

Sura (3, 3-4): 

Ha hecho que descienda sobre ti el Libro con la Verdad confirmando lo que ya había, al igual que hizo descender la Torá y el Inyil. Anteriormente como guía para los hombres. Y ha hecho descender el Discernimiento. Es cierto que los que niegan los signos de Allah tendrán un fuerte castigo. Allah es Irresistible, Dueño de venganza.

Sura (2, 136):

Decir: Creemos en Allah, en lo que se nos ha hecho descender, en lo que se hizo descender a Ibrahim, Ismail, Ishaq, Yaqub y a las Tribus, en lo que le fue dado a Musa e Isa y en lo que le fue dado a los profetas procedente de su Señor (Torà, Salmos y Inyil). No hacemos distinciones entre ninguno de ellos y estamos sometidos a Él.

De estas citas coránicas se deduce que el Corán mismo afirma que la Biblia (incluidos los Evangelios, llamados  “Inyil”), es la Verdad, dada por Dios al hombre. Pero la Biblia contradice el Corán en muchos puntos. Por ejemplo, en la Biblia está escrito que Jesucristo murió en la cruz, mientras que en el Corán se niega la muerte en cruz de Jesucristo. Por tanto, ya al inicio de nuestra confutación nos encontramos frente a una lógica deficitaria para el Islam: si el Corán dice lo verdadero, la Biblia es la Verdad. Pero si la Biblia es la Verdad, el Corán no es la verdad. (3).
Algunos musulmanes responden a esta crítica diciendo que los Evangelios habrían sido alterados, pero en el Corán no se dice que los Evangelios hayan sido alterados. Por tanto, es el Corán mismo el que se contradice fuertemente.
Analicemos ahora la visión islámica de Jesús. Primero que todo, veamos el pasaje donde se niega la muerte en cruz de Jesús:

Corán (4, 157-158):

Y por haber dicho: Nosotros matamos al Ungido, hijo de Maryam, mensajero de Allah. Pero, aunque así lo creyeron, no lo mataron ni lo crucificaron. Y los que discrepan sobre él, tienen dudas y no tienen ningún conocimiento de lo que pasó, sólo siguen conjeturas. Pues con toda certeza que no lo mataron. Sino que Allah lo elevó hacia Sí, Allah es Poderoso y Sabio.

Este pasaje, en el cual se niega la muerte en cruz de Jesús, es completamente antihistórico y antilógico. Ante todo, de la Sura (5, 46) vimos que los Evangelios son la Verdad. Pero si los Evangelios son la Verdad, como en los mismos Evangelios se afirma repetidamente la muerte en cruz de Jesús, entonces el Corán mismo que afirma que Jesús no murió en la cruz se aleja de la verdad. Además, sabemos que desde un punto de vista histórico, la muerte en cruz de Jesucristo es un hecho histórico y comprobado, no solo por las fuentes documentales, sino también por la lógica. Analicé estos conceptos en mi artículo “La muerte en cruz de Jesucristo” (4). Se cree que la tesis que niega la muerte en cruz de Jesús deriva de algunos Evangelios gnósticos que circulaban en Arabia ya a partir del cuarto siglo (5).
Los musulmanes, luego, consideran que Dios no puede tener un Hijo. Pero este concepto está confutado por la Biblia en numerosos pasajes, por ejemplo en los Salmos (2, 7):

Yo publicaré el decreto;
Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú;
Yo te engendré hoy.

Pero también en muchas otras profecías bíblicas que anuncian la encarnación, la muerte y la Resurrección del Hijo de Dios (6).
Naturalmente, luego están los numerosos pasajes del Evangelio donde se describe la encarnación de Jesucristo, por ejemplo el siguiente pasaje del Evangelio de Lucas (1, 35):

Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. 

Además, Dios habló desde el cielo anunciando que Jesús era su Hijo (Evangelio de Mateo 3, 13-17; 17, 1-5). Además de eso, Jesús se refirió a Dios como su Padre y se denominó “Hijo de Dios”, (Evangelio de Juan 3, 16; 5, 17-29).

En lo que respecta al Espíritu Santo, los musulmanes niegan que este sea una de las tres personas divinas, pertenecientes a la Trinidad. Algunos musulmanes interpretan erróneamente algunos pasajes del Evangelio de Juan, sosteniendo que Jesús se refirió a Mahoma cuando prometió la venida del Paráclito (Evangelio de Juan 14, 16-26).
Obviamente es el mismo Evangelio de Juan el que confuta esta fantasiosa hipótesis de los musulmanes. Veamos, en efecto, este pasaje, Evangelio de Juan (14, 26): 

Más el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. 

La venida del Espíritu Santo que se describe en los Hechos de los Apóstoles (2, 1-4) es el cumplimiento de la promesa hecha en los siguientes pasajes neotestamentarios: Evangelio de Lucas (3, 16), Evangelio de Juan (14, 16-26) y Hechos de los Apóstoles (1, 1-8). Esto está confirmado por Pedro en los Hechos de los Apóstoles (11, 15-16).
Los musulmanes niegan también la Trinidad. A veces, algún musulmán declara que los cristianos adoran tres dioses: Dios Padre, Jesús y María.
Obviamente sabemos que la Trinidad es la Verdad de Dios, único y en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Profundicé en varios pasajes bíblicos que se refieren a la Trinidad en uno de mis artículos (7).
Por tanto, cristianos y musulmanes no rezan al mismo Dios como a veces se escucha decir: para los cristianos, Dios es único, y es Trinidad en las personas del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
También en lo que respecta a la salvación, la doctrina coránica difiere mucho de la Biblia. Como el Corán mismo afirma que la Biblia es la Verdad (Sura 5, 46), he ahí que el camino propuesto en el Corán para alcanzar la salvación (diferente del que propone la Biblia) no puede ser la verdad. Para los musulmanes, Dios hará un balance de los hechos buenos y los hechos malos cometidos por el hombre y luego, con su misericordia, decidirá si enviar al hombre al paraíso o al infierno.
El concepto de salvación expresado en la Biblia es completamente diferente del expuesto en el Corán. Fundamentalmente, para los cristianos, es el sacrificio que Jesucristo efectuó por todos nosotros en la cruz. Los musulmanes, como niegan la muerte en la cruz de Jesucristo, no reconocen siquiera que Jesucristo haya muerto por nuestros pecados. La expiación de los pecados en la cruz por parte de Jesucristo se describe en numerosas profecías del Antiguo Testamento, además de naturalmente en los Evangelios y en los otros libros del Nuevo Testamento. Veamos algunos pasajes:

Libro de Isaías (53, 4-5):

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Libro de Isaías (53, 11-12):

Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. 
Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

Evangelio de Mateo (26, 27-28):

Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.

Es Jesucristo mismo quien asevera que su sangre se derramó para el perdón de los pecados. Según la Biblia, solo quien se arrepiente de los propios pecados y cree que Jesucristo, el Cordero de Dios, muriendo, expió sus pecados en la cruz, o sea que Jesucristo murió en su lugar, obtiene el perdón y la vida eterna. El ladrón que estaba en la cruz al lado de Jesús, de hecho, se salvó por la fe que tuvo en Jesús y no por sus obras, que no fueron buenas (Evangelio de Lucas 29, 39-43).
Analicé varios pasajes bíblicos concernientes a la expiación de los pecados efectuada por Jesucristo en la cruz en uno de mis artículos (8).
Para concluir, agrego que con esta confutación mía de la religión islámica, pretendo abrir un debate amigable con las personas musulmanas, con el fin de señalares el único camino para la salvación: Jesucristo.

YURI LEVERATTO
Copyright 2016

Traducción de Julia Escobar Villegas
julia.escobar.villegas@gmail.com 

Bibliografía: Luisa Jeter de Walker, ¿Cuál? camino? Ed. Vida

Notas:
1-Se considere el lema «Kaʿba»,a cura di J. A. Wensinck e di J. Jomier, su: The Encyclopaedia of Islam, donde se puede leer: "formerly the word was also used to designate other similarly shaped sanctuaries".
2- Claudio Lo Jacono, "Le religioni dell'Arabia preislamica e Muhammad", in Islām, a cura di G. Filoramo, Roma-Bari, Laterza, 1999.
3- http://www.pergrazia.com/apologetica/se-il-corano-e-vero-allora-il-corano-e-falso/2014/
4- http://yurileveratto1.blogspot.com/2015/12/la-muerte-en-la-cruz-de-jesucristo.html
5- http://www.answering-islam.org/authors/masihiyyen/gnostic_islamic_crucifixion.html
6- http://camcris.altervista.org/messia.html
7- http://yurileveratto1.blogspot.com/2015/11/la-trinidad-el-fundamento-de-la-fe.html
8- http://yurileveratto2.blogspot.com/2015/11/lo-scopo-principale-della-missione-di.html

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