miércoles, 26 de febrero de 2014

El origen de los Yanomami



Los Yanomami son un pueblo indígena de Suramérica de aproximadamente 27.000 personas.
Viven en la frontera Brasil-Venezuela, cerca a la Sierra Parima, donde nacen ríos que desembocan luego en el Río Negro, en la cuenca amazónica y en el Orinoco venezolano.
Los Yanomami que viven en el territorio brasilero son unos 7000. Se les asignó una región enorme de unos 94.000 kilómetros cuadrados. Este último dato es extraño: ¿cómo es posible que 7000 personas, que son incluso sedentarias, necesiten un territorio tan grande como la totalidad de Portugal?
Los Yanomami viven en aldeas en forma ovalada llamadas shabono, cuyo techo es comunitario. Practican una agricultura de subsistencia, basada sobre todo en cultivos de mandioca y bananos, además de caza, pesca y cosecha de fruta selvática.
La dieta de los Yanomami es particularmente pobre en sal y su presión sanguínea es muy baja. Por esta razón, fueron sometidos a estudios médicos para intentar comprender si hay una relación entre la hipertensión y el consumo excesivo de sal.
Algunos de ellos practican el endocanibalismo, o bien la costumbre de comer los restos incinerados de sus seres queridos. La ceremonia de la cremación de la persona fallecida es muy compleja, pero el objetivo final es el de liberar el alma del cuerpo de manera que pueda vivir una tranquila vida espiritual eternamente. Después de haber quemado el cuerpo, se trituran los huesos y luego se efectúa el endocanibalismo, o bien, la ingestión de las cenizas de los huesos de los parientes difuntos. También todos los objetos personales del muerto se queman, porque se cree que pueden albergar algunos espíritus malignos.
Según algunos lingüistas, la lengua de los Yanomami hace parte del grupo Macro-jê, pero según otros estudiosos, es un idioma totalmente distinto, del cual hacen parte cuatro dialectos (Ianomans, Sanumá, Ianan y Ianomamo).
El hecho de que la lengua de los Yanomami se haya considerado por mucho tiempo como un idioma aislado, llevó a algunos antropólogos a definir a los Yanomami como una raza pura, descendientes directos de los asiáticos que llegaron al continente americano por el estrecho de Bering hace 14 milenios.
En mi opinión, esta tesis está errada, tanto porque los Yanomami históricamente invadieron las tierras de los Macu (llamados también Borowa) y se mezclaron con mujeres pertenecientes a diferentes tribus, como porque algunos de ellos tienen los ojos verdes y la piel clara, típicos rasgos caucásicos y por consiguiente, resultado de cruces con los europeos, muy probablemente españoles que buscaban la mítica ciudad de Manoa (o El Dorado), a partir de 1540, o con otros caucásicos que llegaron ocasionalmente a America.
Si se observan con atención los rostros de los Yanomami se nota, por tanto, que su origen es mixto: principalmente asiático, pero también negroide y caucásico, como lo comprueban la forma de la nariz y los ojos verdes de algunas personas.
En los últimos años hubo varias disputas y controversias respecto a los indígenas Yanomami. En particular, en el 2000, los científicos Napoleón Chagnon y James Néel tomaron muestras de sangre de algunos indígenas y las enviaron al exterior sin informarles que se mantendrían por tiempo indefinido en aquellos laboratorios. Dicha práctica, contraria a las creencias Yanomamis, que consideran tabú la conservación de sangre o partes del cuerpo de un difunto, fue denunciada y se pidió la devolución de la sangre obtenida, pero hasta hoy no se ha hecho nada para intentar solucionar lo ocurrido.
Los dos científicos fueron acusados también de haber introducido virus y bacterias (inconscientemente), en las tierras Yanomami y de haber indirectamente facilitado la entrada de garimpeiros (buscadores de oro), en la zona.
La entrada de aproximadamente 40.000 garimpeiros a partir de 1990 en el territorio indígena Yanomami es un problema serio. En efecto, los buscadores de oro son violentos y resueltos en su objetivo, sin preocuparse por el ambiente y sin respetar la vida de los indígenas.
Otros opinan, en cambio, que las demarcaciones de inmensas áreas indígenas (mucho más grandes de lo que una pequeña población autóctona pueda necesitar) son muy extrañas.
No sólo el área indígena Yanomami, sino también otras áreas indígenas amazónicas, desproporcionadas respecto a la escasa población de nativos, cerradas a cualquier periodista o investigador externo, serían, de esta manera, zonas controladas no por el gobierno federal sino más bien por organizaciones externas que podrían efectuar investigaciones de todo tipo (mineras, biodiversas, de explotación hídrica), sin interferencias externas, siempre con la dócil aprobación de indígenas ingenuos y fácilmente corruptibles. 

YURI LEVERATTO
Copyright 2010  

lunes, 10 de febrero de 2014

Los geoglifos amazónicos, indicios de una civilización desconocida


La colonización europea de Rondonia y del Acre es relativamente reciente. El primer portugués que exploró la zona fue Antonio Raposo Tabares, en 1650. No obstante, fue sólo a partir de 1770 que algunos portugueses se establecieron en el área con la construcción, en 1776, del Fuerte Príncipe de Beira, sobre las orillas del Rio Guaporé.

Sin embargo, el actual estado de Rondonia permaneció habitado sólo por grupos indígenas aislados hasta el fin del siglo XIX, cuando el explorador Cândido Rondon llevó a cabo algunas expediciones en la zona.
El Estado del Acre, que pertenecía a Bolivia, fue adquirido por Brasil sólo en 1903, y únicamente desde entonces empezó una lenta colonización.
Desde un punto de vista antrópico, se sabe que las tribus que vivían en los territorios de estos dos Estados eran numerosas y que constituían sociedades complejas de las cuales, empero, se sabemuy poco.
De los estudios de algunos lingüistas se deduce que mientras en el Río Juruá (Estado de Acre) vivían tribus pertenecientes al grupo lingüístico pano, en la cuenca del Río Purús y del Río Acre (Estado de Acre) vivían indígenas pertenecientes al grupo lingüístico arawak.
Como la gran mayoría de los grupos indígenas que vivían en las cuencas de los ríos Madre de Dios, Beni, Mamoré y Guaporé (me refiero principalmente a los Moxos) también hacían parte de la familia lingüística arawak, se puede plantear la hipótesis de una cierta continuidad cultural en un área que va del Río Purús al Río Mamoré y que comprende también parte del Estado de Rondonia contigua al Río Guaporé (la zona del Paititi histórico).
En cambio, la cuenca del Río Machado (afluente directo del Río Madeira) estaba habitada por indígenas de lengua tupí guaraní.
En la zona de influencia arawak que hoy pertenece a Brasil (Acre), se empezaron a descubrir, a partir de 1977, varios geoglifos o grandes signos geométricos en la tierra, reconocibles sólo desde el cielo.
El primero, circular, de unos 100 metros de diámetro, fue avistado en 1977.
El segundo avistamiento, también en Acre, ocurrió en 1985. Se trataba de un gran geoglifo cuadrangular, insertado en un geoglifo circular.
Los geoglifos, sean estos el resultado de excavaciones (canales) o de rellenos (terraplenes), se pueden ver también en los departamentos bolivianos de Pando y Beni, e incluso en el Estado brasilero de Rondonia.
En el Estado de Acre los geoglifos más significativos se encuentran en la propiedad Jaco Sà(09º 57’39,9’’ Sur y 67º 29’ 43’’ Oeste) y en la propiedad Colorada (9º 52’ 15’’ Sur y 67º 31’ 55’’ Oeste). En estos sitios hay geoglifos cuadrangulares (lados de aproximadamente 150 metros) y circulares (diámetros de alrededor de 150 metros).
En el estado de Acre hay otros geoglifos como los de la propiedad Calazon da Silva (10º 01’ 18’’ Sur y 67º 30’ 23’’ Oeste) y Baixa Verde (10º 02’ 57’’ Sur y67º 32’ 07’’ Oeste), ambos cuadrangulares. En la zona de los geoglifos se encontró varia cerámica que fue datada (con el método del carbono 14) del 1294 d.C.
También en Rondonia fueron descubiertosdistintos geoglifos. En mi reciente viaje a Brasil pude estudiar, junto con el investigador Joaquim Cunha da Silva, uno de los geoglifos hallados por él en la zona de Nova Brasilandia.
Se trata de un geoglifo circular de un diámetro de aproximadamente 200 metros, ubicado en una región cultivada de maíz. Parte de él está oculta en la selva.
Hay además otros geoglifos circulares en Rondonia que se pueden divisar de lo alto en las zonas que fueron deforestadas. Probablemente hay todavía decenas de geoglifos desconocidos escondidos en la selva, tanto en Acre como en Rondonia.
La hipótesis más acreditada sobre el origen de estos geoglifos es que fueron antiguos canales o terraplenes que delimitaban pueblos fortificados. En efecto, en las crónicas de los conquistadores (por ejemplo Schnidel, de 1554), se describieron aldeas defendidas por altas empalizadas de madera.
Si había aldeas fortificadas significa que los pueblos que allí vivían tenían que defenderse de invasores. La expansión de los pueblos de lengua tupi-guaraní y pano en tierras habitadas por indígenas que hablaban arawak podría esclarecer parcialmente esta tesis.
No obstante, esta teoría no explica los geoglifos dobles, o bien, los que están constituidos por un círculo al interior de un cuadrado como el de la propiedad de Jaco Sà. ¿Eran quizás creados algunos de estos geoglifospor motivos rituales o bien para rendir tributo a la divinidad como en el caso de los geoglifos de Nasca?

YURI LEVERATTO
Copyright 2012